Según un reciente estudio del Centro de Comercio Internacional (International Trade Center), por cada euro invertido por los países en promoción del comercio se produce un aumento de unos 350 euros en su PIB, además de un aumento de sus exportaciones de unos 79 euros (ver cálculo en dólares). El estudio se titula Invertir en Promoción del Comercio genera Ingresos, y ha sido realizado entre 94 países por un equipo de investigación de la Universidad de Ginebra.

Estas cifras ponen de manifiesto la valiosa aportación de las organizaciones de promoción del comercio en el crecimiento económico de sus respectivos países. También se subraya la labor que realizan de manera creciente las Instituciones supranacionales de Apoyo al Comercio e Inversiones, como el mismo Centro de Comercio Internacional, su filial en Europa, la red de Organizaciones Europeas de Promoción del Comercio, o la Red Iberoamericana de Organismos de Promoción de Comercio Exterior (Red Ibero). El Centro de Comercio Internacional es una iniciativa conjunta de la Organización Mundial del Comercio y de las Naciones Unidas, y su Directora Ejecutiva es la española Arancha González.

En la mayoría de los países y regiones existen organizaciones de promoción de exportaciones, como el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) y las agencias de exportación autonómicas en España, que no sólo fomentan la actividad exportadora y de internacionalización, sino que ofrecen servicios e información especializada, como estudios de mercados, financiación, certificaciones de productos, participación en ferias y misiones comerciales.

Las organizaciones de promoción de exportaciones son especialmente vitales para las pequeñas y medianas empresas, dado que su tamaño no les permite contar con los recursos que emplean las grandes empresas para su internacionalización. Sus servicios de apoyo también tienen una incidencia positiva superior en los sectores de actividad no exportadores tradicionalmente, como el sector servicios y las actividades creativas, entre otros.

Entre los resultados del estudio se mencionan una serie de estrategias de éxito para el desarrollo de políticas efectivas de fomento del comercio exterior:

 

  • Las empresas privadas deben estar representadas en las organizaciones públicas de promoción de exportaciones mediante, por ejemplo, su participación en los consejos de administración.

 

  • Es positivo cobrar tarifas por los servicios, ya que así se genera mayor compromiso por parte de las empresas, y hace que se centren con determinación en su actividad exportadora, a la vez que permite a las organizaciones de promoción ofrecer servicios de calidad.

 

  • Asesorar y apoyar a empresas que ya están exportando produce los mejores resultados, logrando aumentar exponencialmente sus ventas en el exterior.

 

  • Una estrategia focalizada produce un mayor y más rápido crecimiento de las exportaciones. Este foco puede estar bien en las empresas de mayor tamaño, o en un número limitado de mercados, o en sectores concretos, o bien estrictamente en actividades de promoción comercial.

 

  • Es necesaria una definición clara de sus objetivos y prioridades, sobre todo definiendo y priorizando si es más relevante aumentar las exportaciones o contribuir al aumento del PIB.

 

La inversión en marca país y en otras actividades de promoción nacional parece no tener tanta influencia directa en el aumento de las exportaciones, aunque sí de forma indirecta. De hecho, cuando los países ponen en marcha campañas de promoción del país suele aumentar el turismo y la atracción de inversiones extranjeras.

Las dos estrategias que conducen a un mayor crecimiento de las exportaciones son la especialización en mercados y sectores específicos, así como orientarse hacia las grandes empresas. Por su parte, las dos principales estrategias que conducen a un aumento del PIB son invertir en la marca país y centrarse en las empresas de tamaño mediano.

En definitiva, este estudio respalda con rigor y una metodología científica la aportación de las organizaciones de promoción del comercio al PIB, al PIB per cápita y al aumento de las exportaciones. Del mismo modo, aleja cualquier sombra de duda sobre la utilidad pública de estas organizaciones. Y finalmente también demuestra que estas organizaciones han evolucionado y se han profesionalizado de forma creciente durante las últimas décadas. Su capacidad de mejora es posible en términos de eficiencia y eficacia, pero su existencia está ya sobradamente justificada.